martes, 13 de diciembre de 2016

La mujer que me hizo volver a escribir



Ayer, 12 de diciembre, los cristianos católicos conmemoramos la fiesta de "La Virgen de Guadalupe", patrona de América Latina. Pensé que sería un día normal de celebración como lo ha sido por años atrás.

Al retornar de mi trabajo y llegar a casa, y luego de hacer la rutina de llegada con mi querida madre, ella me mencionó un punto de quiebre que no tenía previsto. Me dijo que si "x" día de la semana íbamos a buscar a una señora a la Iglesia El Rosario, ya que mi tío (que vive en el extranjero) le mandó cierto dinero.

Me dio curiosidad el saber sobre aquella extraña señora y, por ende, la extraña ayuda que mi tío le había destinado para esta mujer. Le pregunté a mi mamá quién era tal señora, a lo que no me dio mayores referencias como "es una señora ciega que necesita $30.ºº para comprar cosas para la venta. Dicen que vende por Metrocentro."

Le pregunté que cómo "el tío" se había enterado de ella, a lo que me respondió que lo había visto en El Diario de Hoy.

Por las actividades de las fiestas patronales de mi iglesia no me quedó espacio para poder revisar dicha nota. Pero este día, esperando que me dieran unas recetas en el ISSS, decidí buscar dicha nota. Les invito a que la lean.


 Al leer la historia de doña Ana Mirian Lemus me llenó de tanta nostalgia y me hizo pensar mucho en cuanto que hay muchas, quizá miles o millones de personas, que no tienen tantos recursos monetarios y materiales para sobrevivir (como muchos de nosotros), pero tienen la mayor de las riquezas para poder vivir la vida: optimismo, y en el caso de doña Ana, mucha fe.

Con lo poco que leí de las notas publicadas por este medio, al cual pocas veces reconozco su publicaciones - hoy es una de esas pocas veces-, noto que doña Ana Mirian es una mujer sabia, con la cual se puede conversar y aprender mucho de ella. Sus grandes debilidades (ceguera, baja estatura, analfabeta y pobreza) las ha sabido desarrollar en fortalezas con su alegría, esperanza, humanismo y sencillez. Para poner un ejemplo, ella menciona frase muy interesante y realista que me dejó con la boca abierta: “Tenga o no tenga dinero mis ánimos siempre son los mismos, ya que puedo respirar, caminar, y tejer mis manteles para venderlos. Además, le pido a Dios que me ilumine para administrar lo que me han regalado.”Hoy caigo en cuenta que Dios hace milagros todos los días de nuestra vida, lo que pasa que como nos las sabemos apreciar las llamamos "cosas rutinarias". Para mi, en lo particular, es otro 12 de diciembre que no olvidaré.

Quiero conocer a doña Mirian, pero quiero cumplir su gran consejo. 
“...me gustaría que cuando pase de moda esta noticia, siempre las personas se acerquen a platicar conmigo para hacerme compañía, y así podamos hacernos amigos.”

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